S. s. longirostris forma una unidad evolutiva singular separada de otras salamandras ibéricas por la depresión del Guadalquivir y presenta rasgos morfológicos y genéticos propios, lo que le confiere un alto valor de conservación.
Históricamente ocupaba amplias zonas de Cádiz, Málaga, sur de Córdoba y este de Granada, pero la transformación del paisaje (deforestación, expansión de cultivos herbáceos y pastizales, intensificación agrícola) ha reducido su área a sierras relativamente húmedas con bosques de quercíneas y matorral arbolado.
Los modelos de favorabilidad ambiental y los atlas estatal y provincial muestran un gran núcleo central Serranía de Ronda–Grazalema, varios núcleos orientales malagueños fuertemente aislados y núcleos occidentales en campiñas gaditanas, donde la continuidad de hábitat acuático y forestal está seriamente comprometida.