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16 julio 2026

Las salamandras están perdiendo terreno al sur del Guadalquivir

Si comparamos el Atlas de los anfibios de España y la situación actual, encontramos que las salamandras no se han vuelto a detectar en la campiña de Jérez y en ningún punto de la provincia de Granada. Urge actualizar el conocimiento sobre su distribución.

S. s. longirostris forma una unidad evolutiva singular separada de otras salamandras ibéricas por la depresión del Guadalquivir y presenta rasgos morfológicos y genéticos propios, lo que le confiere un alto valor de conservación.

Históricamente ocupaba amplias zonas de Cádiz, Málaga, sur de Córdoba y este de Granada, pero la transformación del paisaje (deforestación, expansión de cultivos herbáceos y pastizales, intensificación agrícola) ha reducido su área a sierras relativamente húmedas con bosques de quercíneas y matorral arbolado.

Los modelos de favorabilidad ambiental y los atlas estatal y provincial muestran un gran núcleo central Serranía de Ronda–Grazalema, varios núcleos orientales malagueños fuertemente aislados y núcleos occidentales en campiñas gaditanas, donde la continuidad de hábitat acuático y forestal está seriamente comprometida.

El cambio climático agrava este escenario con menores precipitaciones anuales, reduciendo la disponibilidad y duración del agua en charcas y manantiales, lo que pone en riesgo el tiempo mínimo que necesitan las larvas para completar la metamorfosis.

Proyecciones de distribución de anfibios en el sur ibérico indican que las poblaciones más meridionales y aisladas son especialmente vulnerables a la pérdida o desplazamiento de áreas climáticamente favorables, por lo que los núcleos orientales y occidentales de S. s. longirostris se encuentran en situación crítica.

Al mismo tiempo, la pérdida de charcas ganaderas tradicionales, su sustitución por depósitos de paredes verticales, la sobreexplotación de manantiales y la introducción de especies invasoras (como Procambarus clarkii) añaden presiones directas sobre los pocos puntos de agua disponibles.

Existen estudios detallados de distribución, pero falta revisar la situación actual mediante un sistema de vigilancia continuada, a escala fina, capaz de detectar rápidamente regresiones locales y efectos del clima sobre el éxito reproductor.

Un proyecto de

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